Arbitraje Inteligente

Liderazgo Intelectual

POR: Mauricio Duarte


La tecnología tiene la impresionante capacidad de generar una revisión a las prácticas establecidas hasta el día de hoy. A pesar de la resistencia tradicional por muchos, la tecnología se ha infiltrado en todas las industrias, incluyendo al arbitraje internacional. Las videoconferencias, los registros electrónicos, las herramientas de producción de documentos digitales y las bases de datos de investigación, entre otras herramientas, son cada vez más comunes y sofisticadas.

Para muchos el uso de las herramientas digitales permite tomar el siguiente paso en la evolución digital, el “aprendizaje” independiente de las computadoras (machine learning) y el uso de la inteligencia artificial (“AI”).

Ninguna industria es inmune ante el crecimiento exponencial y acelerado de la inteligencia artificial. Eso lleva necesariamente a preguntarnos ¿qué impacto tendrá la inteligencia artificial en el arbitraje? Por el momento, la AI está lejos de asumir por completo la labor humana en el arbitraje. Sin embargo, resulta interesante hacer unas consideraciones sobre la AI, y el potencial que tiene para trasformar la industria del arbitraje internacional.

1. PROTOCOLOS INTELIGENTES

Actualmente se están desarrollando protocolos inteligentes para la resolución de controversias que imitan, de cierta manera, el rol de los árbitros. Por ejemplo, SmartSettle[1] es un mecanismo inteligente que está diseñado para resolver controversias de pequeña cuantía, generando resultados de una negociación bilateral por medio de la asignación de costos y un simple manejo de números y probabilidades. Por otro lado, también existe Adjusted Winner[2], un algoritmo inteligente desarrollado para dividir bienes entre dos partes de la manera más equitativa.

Estos son algunos de los ejemplos básicos, ya existentes, que resuelven las controversias con la simple ejecución de algoritmos previamente programados. A pesar de lo anterior, la tendencia no parece disminuir, ya que se siguen desarrollando otros protocolos informáticos para resolver controversias como lo es JURIS[3].

En comparación con los árbitros que toman meses en emitir un laudo final, la AI promete proveer soluciones a controversias en cuestión de minutos. A su

vez, los protocolos informáticos tienen el potencial de aprender de casos anteriores y producir laudos con mejores razonamientos que los que han sido emitidos por árbitros humanos.

Sin embargo, por el momento la AI está lejos de apoderarse el arbitraje por completo. Afortunadamente, esto se debe a que todavía existe un conjunto de componentes propiamente humanos en las disputas.

2. EL USO DE LA AI PARALOS ÁRBITROS

Más que pensar en una sustitución de los árbitros por la AI, se debe fomentar el uso de la AI para facilitar la labor de los árbitros. La adaptación de la AI en beneficio de los árbitros puede darse en las siguientes áreas:

· Procesamiento de datos e investigación legal; y

· Procesamiento analítico.

I. Procesamiento de datos

Aunque el mercado de la investigación jurídica cuenta con bases de datos con capacidad de búsqueda para temas legales, no se ha planteado ninguna iniciativa seria sobre el uso de la AI en el arbitraje moderno para el procesamiento de información y la investigación legal.

Por ejemplo, ROSS[4] es el primer abogado artificialmente inteligente del mundo y es el protocolo que IBM ha creado para responder preguntas legales de forma acertada y en cuestión de segundos. Algo que distingue a ROSS de cualquier otro abogado del mundo es la capacidad ilimitada de lectura y procesamiento de información. Es decir, un protocolo inteligente ha llegado a tener la ventaja competitiva sobre cualquier humano para:

· Investigar y resumir sobre leyes que son, por naturaleza, cambiantes;

· Investigar y resumir sobre la jurisprudencia comparada; e

· Investigar y resumir sobre tendencias contemporáneas.

Para efectos ilustrativos, ROSS trabaja sobre un protocolo inteligente que se divide en los siguientes pasos:

i. Se formulan preguntas legales en lenguaje natural;

ii. ROSS recopila información e investiga en todas las bases de datos existentes;

iii. ROSS genera respuestas legales, junto con las referencias y citas textuales necesarias para respaldar las conclusiones.

Por si no fuese suficiente todo lo anterior, el protocolo inteligente de ROSS también está diseñado para aprender de la experiencia y mejorar la velocidad y precisión para futuras ocasiones.

Como lo señalo el McKinsey Global Institute[5], el 23% del trabajo de un abogado puede automatizarse. Por todo lo anterior, un protocolo inteligente como el de ROSS puede ayudar a la investigación legal de los árbitros en el arbitraje internacional. Automatizar el análisis y el procesamiento de leyes, casos y documentos debe ser un paso natural para proveer de otra herramienta eficiente al arbitraje internacional.

II. Procesamiento analítico

De una forma más controvertida, la AI se puede utilizar para tareas más analíticas en el arbitraje internacional, como lo puede ser, la valoración de las pruebas presentadas en un proceso arbitral o la posibilidad de detectar conflictos de intereses de los árbitros según la información pública y disponible en cualquier medio digital.

Aunque es un tema más delicado, dependiendo del tiempo y las limitaciones de recursos del arbitraje, el uso de la AI para tareas de procesamiento más analíticas tiene que estar sujeto a una aceptación por las partes. Incluso las instituciones arbitrales podrían migrar a desarrollar o colaborar con protocolos inteligentes analíticos que las partes puedan adoptar a sus procedimientos.

Finalmente, es posible que el Tribunal Arbitral decida hacer uso de la AI para verificar su laudo en contra de la decisión del protocolo inteligente. Dicho mecanismo podría servir como una precaución útil, aunque resultados de este ejercicio de verificación probablemente agregue muy poco valor a la decisión final del tribunal.

3. LOS ÁRBITROS NO PUEDEN SER REEMPLAZADOS POR LA AI

Como primer punto, en términos digitales, una computadora es tan buena como los datos de su creador. Lo anterior implica, necesariamente, que tendría que existir un protocolo inteligente sumamente denso y complejo para poder prever todas las contingencias dentro de un procedimiento arbitral.

Gran parte de la labor de los árbitros no se publica o se materializa en el laudo. Por ejemplo, la elección de la sede arbitral cuando las partes no lo han acordado o el ejercicio de facultades discrecionales no es información fácilmente disponible. Por consiguiente, los programadores informáticos no podrían introducir esa información contingente y variable en los protocolos inteligentes. Es decir, la AI no estaría preparada para resolver cuestiones excepcionales que, de acuerdo a la práctica, siempre existen.

Como segundo punto, un principio fundamental del arbitraje internacional es el debido proceso. Es posible que la AI pueda programarse para otorgar los mismos plazos a las partes, rechazar documentos que excedan el número de páginas acordadas, alertar a las partes de su oportunidad de expresarse sobre pruebas propuestas y calcular retrasos en el cronograma de procedimientos. Sin embargo, la flexibilidad que ofrece un árbitro humano podría comprometerse. Sin la flexibilidad para modificar adecuadamente los procedimientos, la eficacia en función del debido proceso podría convertirse en un mito al depender estrictamente de protocolos inmutables.

Finalmente, el componente humano de la resolución de disputas no debe ignorarse. Detrás de la naturaleza del arbitraje, existe un respaldo que radica en la confianza humana que se tiene en la reputación y el profesionalismo del árbitro humano. Deben celebrarse y aplaudirse los avances tecnológicos, pero sin sacrificar la legitimidad del arbitraje internacional. Actualmente, existe mayor satisfacción al saber que una persona respetada se ha pronunciado sobre una disputa y no un simple protocolo inteligente que tuvo un razonamiento oculto sobre la base de un algoritmo desconocido. La percepción puede cambiar en los próximos años, pero la etapa actual de desarrollo de AI parece incompatible con el arbitraje internacional.

4. CONCLUSIÓN

La razón por la cual valoramos el arbitraje es por la existencia de un mecanismo humano e imparcial que busca la resolución justa de las controversias. Es poco probable que la AI reemplace por completo a los profesionales del arbitraje, por lo menos hasta que los protocolos inteligentes puedan exhibir con claridad su proceso de razonamiento. Además, emitir un pronunciamiento justo sobre la adjudicación de derechos se percibe como una cualidad fundamentalmente humana que no puede ser reemplazada tan fácilmente por maquinas. A pesar de lo anterior, lo la AI se convertirá en una herramienta más seria en la práctica del arbitraje internacional para automatizar actividades de los abogados.

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[4] 1

[5] 1 James Manyika, Michael Chui, Mehdi Miremadi, Jacques Bughin, Katy George, Paul Willmott & Martin Dewhurst, Harnessing Automation for a Future that Works, McKinsey Global Institute,

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